Entre las tinieblas se presentaron dos extraños, el uno no conocía nada del otro, fue amor a primera vista. Entre la oscuridad sólo brillaba la retina de sus ojos, el karma, eso que llaman fuerza o acción energética los impulsó al abismo, a refugiarse el uno en el otro. Dos cuerpos en medio de la oscuridad, desahuciados de pasión y del desamor que les producía el pasado.
El amor surgió de la pasión y entre esos besos supieron de que estaba hecha su relación. Al siguiente día cada uno despertó en su habitación vacía, la luz invadía toda la estancia, fue tal vez un sueño o una pesadilla.